9/2/2014

¿EDUCAR EN VALORES? ¿QUIÉN SE ATREVE?



Una expresión que estamos habituados a escuchar, muy especialmente en labios de quienes ostentan de manera pública algún tipo de liderazgo moral, es que en este momento de la historia vivimos una crisis de valores. Es esta un afirmación, que así, de manera gratuita y con un alcance global, puede significar mucho o nada. Sería necesario establecer algún tipo de baremo, de criterio comparativo, que nos permitiera tener la indicación del momento histórico en el que los valores hayan sido la referencia ideológica y la praxis habitual. Me cuesta pensar en un tiempo en el que los valores democráticos, las libertades, los derechos humanos y la solidaridad estuvieran más asumidas de un modo global que en el actual, con todo el camino que sin duda queda todavía por recorrer. 

Supongo que cuando nos adscribimos a una afirmación de este tipo, queremos significar nuestra constatación de que a nuestro alrededor observamos múltiples acciones en las que los valores de fondo que motivan tales conductas, denotan una cierta pobreza moral de los sujetos o entidades protagonistas. 

La disputa sobre cuáles son esos valores estimo que es fútil. No creo que haya duda en si debemos actuar de manera honrada o corrupta, sincera o hipócritamente, ser veraz o hipócrita, compasivo o cruel. Sin embargo la elección incorrecta generalizada denota que no está asumida de verdad la opción por el bien. 

A mi juicio, y supongo que coincidirá con el de muchos de los que lean estas líneas, la clave está en la educación. Si esos valores arraigan en la persona como parte de su identidad a temprana edad, es de esperar que en el proceso de maduración humana, florezcan en el modo de actuar, dando como resultado lo que podríamos denominar como una persona de valores. 

Claro que para ello es preciso que quienes educan, lo hagan con el ejemplo. Es decir, sean también personas de valores. Quizá parte del error, venga por esta suposición. Me sorprende comprobar que muchos de los procesados por corrupción en este país fueron educados durante años en centros  educativos de gran prestigio, gestionados por instituciones que tienen a gala la educación en valores y presumen de formación integral humana, tanto religiosas como laicas. ¿Qué ha fallado entonces?

Es posible que hayamos dado por supuesto que con que la institución se auto-denomine garante de los valores morales, es suficiente para que confiemos en que así será. Por ejemplo, yo doy por supuesto que un colegio religioso actuará de acuerdo a los valores del ideal que sus creencias proclaman, esto es, empatía con los más desfavorecidos, búsqueda del mayor bien, amor a los excluidos. 

Sin embargo, me espanto al ver a mi alrededor cómo algunos de estos centros se aprovechan de la actual situación del mercado laboral y ofrecen condiciones indignas a los candidatos a un puesto docente. Recientemente, compañeros profesores me cuentan como aprovechando la nueva normativa que permite no contratar un sustituto hasta pasados los quince días de baja, más de un colegio buscan una suplencia inmediatamente, dando una imagen ante los progenitores de responsabilidad, pero al aspirante le ofrecen no cobrar hasta pasados los quince días reglamentarios de la baja del sustituido, de modo que puede que trabajes 25 días y cobres por 10. Si no te parece bien, hay una fila de gente detrás que está dispuesta a aceptar estas condiciones. Por no hablar de la propensión a no renovar contrato pasados dos años para no hacer fijo al maestro y tener mayor margen de actuación en la contratación. ¿Qué pasa con esos maestros y educadores en general que se vuelven verdaderos nómadas, de provincia en provincia? ¿No sería mejor estrategia contratar en función de crear un buen equipo docente que ofrezca buenos resultados? 

No es mi intención entrar en todos los factores que influyen en la toma de este tipo de decisiones, sino en lo incuestionable del tipo de valores que prevalecen en estas decisiones y que estoy convencido que influyen a la hora de educar en valores. Educamos en función de lo que somos. Y los valores no se asumen por formar parte de un curriculum, mucho menos si su presencia en el mismo es tan solo transversal (que en muchos casos es sinónimo de invisible). Si queremos alumnos que transformen la sociedad en la que viven, es preciso que los centros educativos no se auto-engañen, ni se justifiquen y sean coherentes con sus ideales. 

7/1/2014

EL ARTE DE HACER PREGUNTAS


Esta mañana  el gran Jandro escribía un tuit que decía: “hoy una ardilla podría cruzar la península saltando de coach en coach sin tocar el suelo”. No cabe duda que el coaching está de moda y que   la cantidad de profesionales de cualquier sector que han añadido el término coach a su curriculum ha aumentado de forma significativa. 

A mi juicio hay dos razones fundamentales para este crecimiento. Por un lado la efectividad de la herramienta y por otro la falta de homologación de la profesión. El coaching está provocando resultados de efectividad de alto impacto en aquellos espacios donde se aplica de manera correcta. Ello provoca que el “boca a boca” difunda la ventaja de implementar procesos de coaching por parte de quienes quieren mejorar cualquier área de su vida, sea profesional o personal. 

En cuanto a la falta de una acreditación homologada que defina quién puede autodenominarse coach y quien no, provoca que cualquiera con un curso de coaching on-line de apenas 20 horas se anime a anunciarse como coach y prestar sus servicios. Que tenga éxito o no dependerá a medio plazo de su talento y del aprovechamiento que a modo de feedback le reporte la experiencia. Siendo justos, ni el motivado aprendiz de 20 horas on-line tiene por qué ser mal coach, ni el titulado, certificado y masterizadoo en la mejor de las asociaciones es bueno sólo con el título. Una vez más dependerá de los resultados que consiga con sus clientes. 

Considero que la esencia del coaching reside en el arte de hacer preguntas. Nos remitimos de este modo al nucleo de la mayeútica socrática, que es uno de los elementos sustanciales de la disciplina del coaching. Pero no solamente en el coaching sino en casi todos los ámbitos de nuestra vida. Y muy especialmente los que somos educadores. Nuestra misión, en contra de lo que quizá nos enseñaron, no consiste en dar respuestas correctas, sino en saber formular preguntas que estimulen la creatividad de los alumnos de modo que generen respuestas diferentes a las ya dadas. 

Así funciona el progreso. Buscando nuevas maneras de hacer las cosas. De modo más efectivo, o  más rápido, o menos costoso. Pero de otro modo en definitiva. Dar la respuesta no es enseñar, es adormilar el espíritu inquieto que subyace en cada persona. 

Una anécdota que le ocurrió a una amiga ilustra cómo anclarse en la respuesta y no hacer una buena pregunta puede llevarnos al error grave. Cuando mi amiga estaba en su primer curso en el colegio, la profesora observó que siempre que dibujaba a los miembros de su familia, pintaba a su padre de un tamaño desproporcionado con respecto a su madre y por supuesto a ella y sus hermanas. La profesora llamó a la madre y le dijo que su hija tenía un problema afectivo con ella (su madre) porque la dibujaba pequeñita, mientras que a su padre lo tenía idealizado y por eso lo dibujaba gigante. Que tenían que tratar de compensar el equilibrio de fuerzas en el hogar pasando  la madre más tiempo con la niña. 

La madre escuchó educadamente a la profesora y cuando está terminó su “diagnóstico” le dijo: “Y no será que dibuja a su padre muy grande porque mi marido mide 2;05 ? Es fácil de imaginar el chasco de la profesora y el mal trago que pasó, que se podía haber evitado con tan sólo preguntar “Señora, ¿su marido es muy alto?”. 

Las preguntas nos abren universos de nuevas posibilidades. Las respuestas fijas levantan muros que impiden apreciar el horizonte, replegándonos a una mirada corta de quien vive encerrado en su habitación creyendo que es el mundo. 


1/1/2014

FECHAS SEÑALADAS Y COACHING

El ser humano es un ser en el tiempo. Tiene un principio y un final, un inicio y una culminación. Y aunque su sed de infinito manifiesta su trascendencia, la evidencia de la muerte le encadena a la materialidad de la supervivencia. Todos hemos deseado en algún momento ser eternos. Las religiones, en su dimensión más espiritual, es lo que prometen generalmente a quien terrenalmente cumpla los requisitos convenidos. Pero si lo pensamos detenidamente, es precisamente esa cualidad de fugacidad  de la vida la que hace que disfrutemos de la misma. Si cada uno de los placeres de nuestra existencia fuera eterno, no terminara nunca, acabaría aburriéndonos soberanamente. Necesitamos por tanto que las cosas terminen. Que termine el curso, que termine el año, que terminen las vacaciones, que termine el viaje, que termine en definitiva cuanto comienza. 

Y precisamente acaba de terminar el año. No ha sido ninguna sorpresa. Era algo esperado dado que iban avanzando los días de diciembre. Y una vez más, reavivamos esperanzas, ilusiones y proyectos con la nochevieja, aunque con la sempiterna sospecha de que si no conseguí los propósitos del pasado año, nada parece auspiciar que en este las cosas vayan a ir mejor. 

Efectivamente no van a ir mejor. Las circunstancias podrán ser favorables o no. Podrán ayudar cual viento de cola a que llegues a tu meta prefijada o soplarán como viento de cara que frena el avance, pero si te quedas esperando que el 2014 te traiga “la oportunidad” de tu vida, lo  más probable es que aunque lo haga no la reconozcas. 

Por eso aunque parezca un tópico, las fechas como indicadores de inicios y finales, pueden ayudar  a una mejor planificación estratégica de las metas a conseguir. Hacerse un propósito de año nuevo es algo sano, en cuanto que poner una fecha a la planificación por etapas de una meta, forma parte de un buen proceso estratégico. No es suficiente, pero el estado mental de “inicio de partida” que las fechas nos provocan es una ayuda para que todo nuestro sistema vital inicie el camino. 

Así que, ya tenemos el inicio de nuestra planificación: hoy, 1 de enero. Hace falta poner fecha a la meta deseada y entonces planear las etapas. Aprovechemos el entusiasmo que en general provocan estos días, el ambiente familiar, los días de descanso, para que las emociones se alineen con la meta y ayuden a una buena planificación. 


6/12/2013

LO QUE MANDELA HIZO POR MI



Hoy todo el planeta llora la muerte de Nelson Mandela, defunción que no pilla de sorpresa después del último medio año tan enfermo y su avanzada edad. Los medios de comunicación hacen su resumen de la vida de este hombre, por supuesto cada uno desde su enfoque político/editorial/ideológico. Las redes sociales se inundan de fotos y frases de la leyenda, que ya es este hombre, a modo de homenaje, y supongo que durante este fin de semana alguna televisión ya estará preparando la proyección de “Invictus”  y que la nueva “Mandela: Long walk to freedom” estrenada ayer mismo en Londres, aumentará sus índices de audiencia debido a este acontecimiento.

Yo quisiera en estas líneas expresar lo que Mandela ha hecho por mi. A veces las personas con nuestras acciones y omisiones influimos en otras personas para tomar decisiones, elegir rutas determinadas o sencillamente inspirar ideas originales. Con frecuencia  desconocemos el alcance de esa influencia cuando es un poco  más allá de nuestro entorno más cercano. Y mucho  más desconocido es para un líder mediático, el alcance motivador que puede llegar a adquirir sobre tantas vidas anónimas desconocidas.


Yo soy una de esas vidas anónimas, que cuando tenía 16 años conocí la figura de Nelson Mandela gracias al macro-concierto de Wembley en 1988 en el que todos aquellos músicos que yo admiraba o escuchaba, pedían la libertad de un hombre para mi desconocido. En mi todavía adolescente razonamiento, sólo fui capaz de captar que si todos aquellos cantantes (¡¡estaban todos!!: Sting, George Michael, Eurythmics, Phil Collins, Natalie Cole, Tracy Chapman, Fish, Paul Young, Bryan Adams, Bee Gees, UB 40, Miriam Mankeba, Simple Minds, Stevie Wonder, Whitney Houston, …) se unían por una causa, como lo habían hecho años antes contra el hambre en África, ésta debía ser importante.

Adopté la causa de la liberación de Mandela como mía, interesándome por lo que estaba pasando en Sudáfrica y tratando de leer las noticias sobre el tema. Por aquel tiempo aparece la película “Grita Libertad” protagonizada por Denzel Washington en el papel de Stephen Biko, compañero de lucha de Mandela y me impresiona muchísimo la realidad del apartheid y las violaciones de los derechos humanos. Año y medio después Mandela era liberado y comenzaba unos cambios impresionantes en Sudáfrica que terminan llevando a Madiba a la presidencia y realzando su figura a nivel internacional.

¿Qué supuso todo aquello en mi vida? ¿Qué puedo decir que Mandela ha hecho por mi?

Lo primero, reafirmarme en mi opción de la No-Violencia como camino para la resolución de conflictos. Eso supuso mi vinculación a “Gesto por la Paz” en los años más duros de ETA. En aquel tiempo yo vivía en Bilbao y la violencia terrorista nos mantenía a todos amedrentados y sin pronunciarnos. Asustaba con 17 años plantarse a la vista de todos los vecinos para decir que estábamos cansados de muertes. Pero el ejemplo de hombres como Mandela que estaban dispuestos a jugarse la vida o la libertad por aquello que creían, me estimulaba a imitarlos. Recuerdo que cuando me intentaban persuadir de que quizá todavía no era el momento para este tipo de manifestaciones en el País Vasco, me apoyaba en la consigna de MLK que también repetía Mandela: “Siempre es el momento oportuno para hacer lo correcto”.

La segunda enseñanza que aprendí de Mandela para toda la vida, fue que el camino a la perfección está lleno de imperfecciones. Mandela inicia su lucha contra el apartheid desde la perspectiva de la no-violencia, pero los asesinatos de Sharpeville en 1960, le hicieron sumarse a la lucha armada durante un tiempo. Muchos ven en ello una mácula en su historia, yo, después de convivir con mucha miseria y mucho sufrimiento trabajando en Centroamérica y también con mucha violencia absurda, especialmente en las calles de Guatemala entre las maras, he descubierto que a veces la rabia por la situación nubla el juicio, y sólo la madurez de las opciones te mantienen en la coherencia. Pero ésta no se alcanza sólo por definirse, tiene que construirse. Uno no se convierte en no-violento el día que se declara como tal. Ese es el inicio de un camino en el que se caerá muchas veces como decía Gandhi.

Lo importante es que tras muchos años de cárcel, la soledad de la prisión en vez de engendrar amargura y rencor, produjeron reconciliación y comprensión y el fruto lo vemos hoy en una Sudáfrica a la que le falta mucho camino todavía pero que logró dar un paso de gigante al desterrar el apartheid.

Por último, para mi Mandela es un ejemplo  más, de que los sueños se consiguen, pero que hay que saber esperar, esforzarse, no perder el objetivo de vista y no rendirse. Supongo que es difícil imaginarse como presidente de un país donde los negros tengan plenos derechos cuando acaban de condenarte a cadena perpetua precisamente por luchar por esa causa.

Cuando sabes el final de la historia todo parece más fácil. Pero olvidamos que ninguno de nosotros sabe cómo evolucionará su propia vida. Mantenerse fiel a los principios y valores y perseverar en alcanzar el sueño que nos hace trascendentes es lo que nos define como humanos. Como decía Shakespeare: “Estamos hechos de la misma materia que nuestros sueños”.


En fin, Mandela, un hombre para la historia, un hombre para mi historia. Gracias por ser ejemplo y estímulo. Desde donde estés, continúa alentando el camino de los que luchan por un mundo  más justo.

4/12/2013

INFORME PISA: Vale ¿Y qué?




Acaba de salir el nuevo informe PISA y por supuesto, la comunidad educativa está revolucionada. Twitter y demás redes sociales arden en comentarios a favor, en contra, neutros o solamente enlazando a los datos. Por supuesto los ministros correspondientes concluyen que el informe demuestra que sus medidas son las adecuadas, mientras la oposición llega exactamente a la conclusión opuesta con los mismos datos.  

Como decía Ken Robinson refiriéndose a las pruebas de CI: "Las pruebas para medir el coeficiente intelectual de un muchacho sólo miden la capacidad del sujeto de hacer pruebas de ese tipo". Probablemente las pruebas PISA sólo midan la capacidad de hacer pruebas PISA. Ante los resultados tan buenos de China, se ha empezado a cuestionar si  si a los chinos se les prepara específicamente para pasar estas pruebas.

¿Habrá alguna forma de que PISA nos arroje algún dato objetivo que podamos utilizar para mejorar la educación en un nuestro país ? Estoy convencido de que sí. Al menos tres cosas estimo que son claras:

La primera es que independientemente de cómo sean estas pruebas, de su objetividad, adaptación a las diferentes realidades o contextualización, siempre va ser mejor estar entre los  primeros puestos de la tabla que entre los últimos. Lo que signifique eso, es arena de otro costal. Es muy posible que estar un puesto por delante de Francia no haga nuestra educación mejor que la de los franceses ni estar uno por detrás de Italia nos haga peores. Pero estar por debajo de la mitad, midan lo que midan estos resultados, no es un buen dato. Otra cosa es si ese dato tiene alguna importancia. 

La segunda es que el informe pone de manifiesto que la desigualdad social se evidencia en la educación. De modo que a peores índices socio-económicos de la población, equivalen peores resultados educativos. Nada nuevo para quien tenga los ojos abiertos y haya salido de su barrio alguna vez en la vida. 



La novedad estará si aceptamos de una vez por todas que una reforma educativa no es sólo cuestión de currículum, sino que precisa paralelamente una serie de medidas de carácter social que consigan un cambio de mentalidad hacia una mayor valoración de la necesidad de la formación, un apoyo de recursos a quienes carecen de ellos y una mejor adaptación práctica de los contenidos formativos a la vida real. 

No es justo que la diferencia entre estudiantes del norte y del sur del país pueda llegar a ser equivalente a un curso y medio de desfase. ¿Tengo que aceptar sin más que mis hijos por escolarizarse en Cádiz nunca van a alcanzar el nivel de los hijos de mi hermano que vive en Bilbao?  Para darnos cuenta de esto es probable que tampoco necesitáramos de PISA, pero es una realidad que debe ser atajada con inmediatez. Esto sí es una ofensa al país, más que las que se acaban de recoger en la nueva ley de seguridad. 

La tercera cuestión es la necesidad de ponerle una vigilancia a nuestro afán comparativo entre países. Los países asiáticos consiguen unas altas puntuaciones, como es el caso de China o Corea. Vale. ¿Y qué? ¿Queremos un sistema como el coreano? Porqué no podemos obviar que el sistema educativo va dentro de un sistema más global que implica la forma de gobierno, las características sociales de la población y el régimen de libertades, por supuesto. Eso no quita que haya algún elemento de lo que está haciendo que sea importable. Conscientes, eso si, de que dicho elemento por sí solo no va a provocar el cambio esperado sin una reforma profunda. 

La tentación por ejemplo de comparar con el modelo finlandés es grande. Y sin duda hay elementos generales de  ese modelo que obviamente serían positivos en su aplicación en nuestro país. Por poner un ejemplo: elegir a los estudiantes de mejores notas para la carrera de magisterio  no puede ser algo malo. Sin duda tiene que ser mejor que elegir a los de aprobado raspado. ¿Significa eso que un estudiante que llega a la selectividad por los pelos no puede ser un buen maestro?. Por supuesto que no. La realidad de un joven (todavía casi adolescente) de 17 años puede cambiar mucho a los 25. La maduración propia de la vida puede hacer de él un magnífico profesional. 

En conclusión. No creo que sean los resultados PISA los que nos estén dando las indicaciones de que hace falta una reforma educativa. Creo que es un informe que da algunas referencias u orientaciones, pero que por la amplitud de sus datos es demasiado sensible al sesgo y la demagogia. Algunos titulares de esta semana eran: "gastar más no produce mejores resultados". ¿Se está insinuando que gastar menos sí los producirá?

Desde la metodología del coaching procuramos fijar la atención en la solución más que en el problema. Es decir focalizarnos en lo que sí funciona más que en lo que no lo hace. Estimo que sería muy interesante, de cara a una mejora en los resultados de cualquier evaluación que se pueda hacer al sistema educativo, ya sea interna o externa, ver qué elementos tienen las prácticas reales de profesorado, alumnado y gestión o dirección de centros  que YA están dando buenos resultados. Hay muchos colegios, escuelas, institutos, universidades, públicos y privados que destacan por su hacer bien las cosas. ¿Por qué no analizar qué se puede extrapolar a otros lugares de ese mini-sistema? En la práctica es lo que de manera no-formal estamos haciendo los educadores que compartimos en red. Aprender unos de otros, aprovechar la elaboración de contenidos, enriquecer ideas compartidas, en definitiva tratar de hacer del sistema un organismos vivo que trabaja por su mejora desde la dinámica interior de autoconocimiento del propio organismo y no desde la imposición de un cerebro que no sabemos lo bien que funciona. 


   

27/11/2013

CONGRESO ESCUELA CREATIVA: Reflexiones a posteriori




Esta semana pasada se celebró en Valladolid un congreso educativo titulado “escuela creativa”  organizado por Escuelas Católicas. Podéis ver las ponencias en este enlace http://core.enetres.net/CoreV1/Shares/default/11CCE99ACADC45FD8F1400B2F624E522064 y leer sobre el congreso en sí mismo en la página correspondiente: http://congresoescuelacreativa.es

No tuve la oportunidad de participar en vivo y en directo (aunque sí pudo hacerlo mi esposa) pero pude seguirlo vía streaming y por supuesto por lo que ya son los canales habituales de seguimiento de eventos como Twitter. Escribo en este post las 4 ideas que este congreso me deja como educador y como ciudadano preocupado por la situación educativa de este país.

1.- Es una alegría poder ver la cantidad de gente interesada en reflexionar sobre la educación, buscar caminos de mejora y compartir buenas prácticas. 1300 personas venidas de todas partes del país y de realidades docentes muy plurales que participaron activamente me lleva a creer que la preocupación y el interés  son reales por hacerlo cada vez mejor buscando fórmulas óptimas para que el aprendizaje suceda y que el alumno esté en el centro de la acción educativa como protagonista y no como paciente.

Estimo que esta preocupación y búsqueda real de alternativas, soluciones a problemas o sencillamente de mejora de la calidad de lo que ya está dando resultado, son el camino adecuado para una verdadera reforma educativa que se irá implementando por la fuerza de su eficacia. Aunque tarde mucho más que la impuesta por ley, será por su naturaleza, más arraigada y efectiva.

2.- Como dije en otro post de este mismo blog, el paradigma educativo está cambiando hacia el modelo “SHARE”. http://e-ducoach.blogspot.com.es/2013/11/compartir-un-nuevo-paradigma-educativo.html La idea de que compartiendo nuestras ideas, iniciativas, prácticas con quienes están en la misma aventura de la docencia, nos enriquecemos y crecemos, se está extendiendo afortunadamente, y llevándonos a abandonar la absurda competencia entre centros educativos, congregaciones religiosas y búsqueda de prestigios totalmente ineficaces.

Lo mejor para no perder una idea es compartirla. Si todos vamos en pos de una educación de calidad que genere los resultados esperados en los alumnos, de preparación adecuada para el mundo en que les va a tocar vivir, guardar bajo secreto las fórmulas de eficacia del trabajo bien hecho va en contra del hecho educativo en sí mismo. Por suerte, la nueva realidad social generada por la era Internet, está auspiciando un cambio de mentalidad hacia una mentalidad más de equipo, que deriva a su vez en pedagogías cooperativas y por proyectos.




3.- Desde mi perspectiva de coach, algo fundamental es llevar a cabo un plan de acción una vez visto el cambio que quiero generar. Me pregunto si  más allá del sentimiento emocionante de encontrarse con otros educadores, de escuchar a ponentes magníficos con propuestas espectaculares y de sentirse parte de un gran colectivo embarcado en una maravillosa tarea como es la educación, se generan en estos espacios acciones específicas que posteriormente se ponen en practica en los centros de los que se proviene.  O si por el contrario, la emoción se comparte en el evento y después se guarda en la intimidad porque “en mi colegio, hacer todo esto es imposible” .

¿Cómo hacer para pasar de la admiración a la imitación? ¿Cómo perder el miedo a poner en práctica lo que a otros les está funcionando? Caminar a hombros de gigantes. Subirse sobre las espaldas de quienes ya han alcanzado una alta talla. No es necesario recorrer todo el camino que ya han transitado otros, ni tropezar en los mismos obstáculos, ni cometer los mismos errores. Aprovecha la experiencia de los demás y empieza a caminar desde donde otros llegaron y no te preocupes, quedan errores por cometer nuevos y obstáculos que salvar desconocidos, no te va a ser tan fácil. Pero avanza desde donde ya hemos llegado todos porque somos comunidad. Esta fue la clave del “milagro japonés”: fijarse en los mejores, imitar a los mejores y superar a los mejores.

4.- Tengo la sensación de que empieza a existir una “burbuja formativa”. Observo con asombro que cada semana hay cientos de cursos, seminarios, congresos, etc. para la formación, actualización y reciclaje del personal docente, que con entusiasmo participa en ellos y comparte sus experiencias a través de las redes sociales.

Dentro de este mundillo de la formación del profesorado empiezan a destacar algunos “gurús”, especie que prolifera en el social media como habitat propicio. Y como ocurre en todos los ámbitos, hay gurús que se han ganado su prestigio con un gran trabajo reconocido y otros que son verdaderos vendedores de humo, que recuerdan al cuento del ”traje nuevo del emperador”. Profesores aprendiendo a hacer lo que ya hacen en sus aulas, pero de forma anglo-renombrada  y que para simular ser innovadores tuitean y facebookean mientras piensan: “yo creo que el emperador va desnudo”.


Finalmente, la validez de cualquier acción formativa se demostrará con la práctica. Ese entiendo que debe ser el objetivo de este tipo de congresos, juntarnos para poner en común lo que nos está dando resultado, compartir a su vez nuestras dificultades y a partir de las propuestas de expertos en el tema buscar nuevos caminos de mejora que tengan siempre como protagonista al alumno. Un alumno/a que se convierta en agente de cambio de un mundo que camine hacia una mayor solidaridad, compromiso con el más débil y progreso humano.

15/11/2013

EDUCAR PARA EMPRENDER



No cabe duda que la mentalidad que tenemos en España con respecto al “emprendimiento” no tiene nada que ver, por ejemplo, con la cultura estadounidense.  Allí nadie se avergüenza de presentarse con un nuevo proyecto reconociendo que ha fracasado en proyectos anteriores, pues está aceptado que para que una empresa funcione, es preciso que varios intentos hayan fallado, aunque sólo sea por pura estadística.

En España cuentas tu proyecto a un familiar o amigo y lo primero que te dicen es que no te compliques la vida, que hagas unas oposiciones y te dejes de sueños. O en el otro extremo, te animan sin siquiera una crítica constructiva: “¡ánimo, tú sí que vales!”. Cuando llega el fracaso, la mayoría exclaman: “ya te lo dije”, “se veía venir” y cuando tienes éxito siempre se considera que ha sido por suerte. Independientemente de tu esfuerzo, siempre habrá sido cuestión de suerte (o de enchufe).

Con este ambiente es difícil que los jóvenes (o no tan jóvenes) se animen a intentar nuevas vías. No obstante no hace falta ser ningún visionario para intuir que si no es desde nuevas fórmulas, no llegaremos a un escenario diferente al que nos mantenemos en la actual crisis.

Estimo que el ambiente cultural, la mentalidad y el inconsciente colectivo de un país determina en gran medida las posibilidades de cambio. Y no cabe duda que la mentalidad predominante en nuestra población está basada en el reclamo de la ayuda, más que en el esfuerzo por la superación. Digo esto en base a lo que veo últimamente en la programación televisiva. Un programa que cada tarde  nos presenta las miserias de familias necesitadas durante horas, suplicando la ayuda de gente que de manera desinteresada resuelva su drama, supera en audiencia a otro de emisión semanal, que además ha sido desplazado de hora por baja audiencia, en el que emprendedores buscan financiación a cambio de parte de su empresa.

Son dos modelos diferentes, cada uno con sus cosas buenas y no tan buenas. No es mi intención analizar aquí cada programa de manera crítica (eso quizá lo haga en otro post), sino reflexionar sobre nuestra mentalidad emprendedora.

¿Cuál es la actitud que debemos  infundir en los estudiantes? Quizá algo del espíritu de aquel discurso de Kennedy no estaría de más. Preguntarnos qué podemos hacer por nuestro país (entorno, comunidad, familia, situación personal) más que lo que puede hacer el país por nosotros. Eso no significa que los servicios sociales y las ayudas que preste el Estado no sean de la más alta calidad, sino que la actitud ante la vida consista en  ser cada uno de nosotros más protagonista de nuestro destino, favoreciendo la toma de decisiones y la iniciativa.