17/9/2014

LA LOMCE Y LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES



Con el comienzo del curso, la actualidad bloguera y los comentarios en las redes acerca del mundo educativo, se están centrando en la nueva ley de educación del ministro Wert conocida como LOMCE.  Por lo que leo hasta el momento, parece haber más detractores que defensores. Nada extraño para una ley que sale adelante con el único apoyo del partido con mayoría parlamentaria y que ya ha sido amenazada de muerte por cualquier previsible cambio de gobierno.

Mi reflexión sobre la LOMCE se aleja de cualquier planteamiento político y se va a centrar en una cuestión práctica referida a lo pedagógico.

Mi percepción sobre el tema,  es que a primera vista esta nueva ley parece caminar en dirección contraria a lo que se está intentando implementar como innovación educativa en aquellos centros que están apostando por una actualización de las metodologías a los alumnos del siglo XXI para no quedarse estancados en siglo XX.

Mientras el discurso innovador defiende como paradigma el modelo de inteligencias múltiples, reconociendo que cada alumno puede ser inteligente de formas diferentes y busca así potenciar las capacidades de cada cual para que alcance el máximo de su rendimiento, la LOMCE parece volver a las asignaturas de la EGB privilegiando de nuevo las matemáticas y la lengua, al darle más horas semanales obligatorias y desatendiendo lo que tiene que ver con el arte y la música.

Se diría que la mirada sobre el alumno en esta ley, sigue anclada en un modelo pasado, donde el éxito se basa en tener buenos resultados académicos en las asignaturas que permitan después acceder a las “carreras de toda la vida”: medicina, ingeniería, derecho y empresariales. De este modo se ignoran los cambios que ha experimentado la sociedad en los últimos años y la dirección que estos cambios están tomando. Cada vez se escucha más en el mundo educativo la idea de que no sabemos las profesiones para las que estamos educando a nuestros alumnos, porque todavía no existen. Seguir considerando que las profesiones de toda la vida permitirán a los jóvenes encontrar trabajo es ignorar la realidad actual del paro en España.

No obstante, esto no debería desanimarnos. Las leyes están hechas para marcar los límites, es decir, para decirnos lo que hay que hacer obligatoriamente y lo que no se puede hacer en ningún caso. Pero entre esas dos líneas hay un espectro de posibilidades enormes que en manos de la creatividad pueden dar resultados maravillosos.

Por ejemplo algunos colegios trabajan en PBL simultáneamente con todos los alumnos de un curso, pero no por ello dejan de respetar la ratio aluno/profesor, ya que mantienen 3 profesores en el aula (o incluso más) ya que al ser el proyecto interdisciplinar permite que todos puedan participar activamente.

Por tanto, que la visión institucional no tenga en cuenta los horizontes en pos de los cuales camina el nuevo paradigma educativo, no debe ser óbice para mantenerse ilusionado en el intento de ofrecer a nuestros alumnos la mejor educación y de la mejor manera posible.
Si creemos que la inteligencia musical, la corporal, la naturalista y sobre todo la emocional, tienen que recibir tanto prestigio como lo lingüístico o lo lógico-matemático, seguro que encontramos un modo creativo de dárselo entre los mínimos y los máximos de cualquier ley. 


13/9/2014

COACHING PARA LA INNOVACIÓN EDUCATIVA

En España estamos asistiendo a dos reformas educativas simultaneas a falta de una. Por un lado está la LOMCE y por otra, una corriente o movimiento denominado genéricamente como “innovación educativa”  que avanza progresivamente desde la base del sistema educativo.

La LOMCE se encuentra con el eterno problema de cualquier reforma impuesta desde arriba: las resistencias al cambio y la desconfianza en que dicha transformación produzca alguna mejora en los resultados. Se suma en esta ocasión la amenaza de ser una ley de corto recorrido dado que ya está avisado que un posible cambio de gobierno daría marcha atrás con lo que se hubiera iniciado, lo que provoca que quienes tienen que implementar la reforma vayan con el freno pisado.

Por su parte, un grupo cada vez creciente de profesores están llevando a cabo reformas pedagógicas y metodológicas dentro de un marco no demasiado flexible, pero que permite iniciativas interesantes. En esta línea muchos colegios están apostando por la implantación del modelo de Inteligencias Múltiples, el aprendizaje por proyectos o el método cooperativo.

Aquellos colegios que llevan más tiempo en este cambio innovador y que lo han implementado de manera estratégica, sin más presiones que el propio interés de ofrecer a los alumnos la mejor educación posible para el siglo XXI, están consiguiendo resultados espectaculares, convirtiéndose en abanderados de este movimiento.

En el lado institucional evidenciamos que las diferentes reformas educativas que ha tenido este país no han supuesto ninguna mejora sino todo lo contrario, a la vista de los resultados de abandono y fracaso escolar. No hay que alarmarse. Es lo que se puede esperar de una ley hecha en los despachos y no a pie de aula y sin consenso político. Se obedece a los mandatos ministeriales pero, obviamente, falta la pasión que hace que cualquier proyecto triunfe.
 Del otro lado, en los “docentes de base” innovadores diría que no falta pasión. No obstante, la pasión no es suficiente para que una reforma, sea pequeña o grande, tenga consistencia y produzca buenos resultados. Es imprescindible la claridad de objetivos, la toma de conciencia de la realidad y la planificación estratégica.

Veo colegios subiéndose al carro de la innovación educativa desde el nerviosismo de directores/as por no quedarse atrás o no estar a la moda de lo que han iniciado sus competidores. Equipos directivos que después de un curso de 8 horas sobre pedagogías emergentes retornan a sus centros como si de Moisés bajando del Sinaí se tratara, con el rostro iluminado y espoleando a sus profesores a iniciar cuanto antes estos métodos sin evaluar sus recursos, preparación y consecuencias. En definitiva, la casa por el tejado, pero eso sí, que en la página web aparezca que estamos ya en la vanguardia de la innovación.

El mismo nerviosismo que se observaba hace unos años con los sellos de calidad en los centros. Todo el mundo buscando la acreditación para ser un centro de calidad, que demostró con el tiempo que era una calidad sobre el papel para ser avalados ante los padres, pero que no siempre buscaba la verdadera calidad, la de la formación de los alumnos, dado que los resultados de los centros “de alta calidad” están siendo semejantes a los tiempos anteriores al sello. ¡ Y cuantos profesores se quemaron de tanto rellenar informes!

Es imprescindible para acometer cualquier cambio, saber cuál es el cambio que se quiere conseguir y entonces planear la estrategia adecuada, no hacerlo a lo loco.  Y para ello disponemos de herramientas eficaces, algunas de ellas forman parte de esta misma innovación educativa. El coaching educativo o el design thinking son modos de trabajo diseñados precisamente para obtener este tipo de resultados, ya que nos enseñan a planear estrategias y a hacerlo de modo creativo. Y sobre todo, sin prisa, midiendo estratégicamente los tiempos para que se alcance bien el resultado y disfrutando del proceso.


La reforma educativa que necesitan nuestros hijos tiene que ser un proyecto que nos apasione porque creamos en él. Por eso no resultará si viene impuesta de arriba o si se hace de manera atropellada. Es preciso que se planifique como se planifica una larga marcha, por etapas y en función de las fuerzas, para que el camino sea parte también de la meta.

12/9/2014

QUE A NADIE LE APRIETEN LOS ZAPATOS: LA INDIVIDUALIZACIÓN EDUCATIVA


Ayer tuve el privilegio de asistir a una conferencia de Javier Touron sobre la individualización del proceso enseñanza-aprendizaje con motivo del acto inaugural en un colegio.  Dos ideas sencillas pero potentes, captaron de modo especial mi atención. La primera, la metáfora del tamaño de los zapatos. Tan simple como explicar que dos niños de 5 años no tienen por qué tener el mismo tamaño de pie, con lo cual la talla de calzado que usan es distinta y a nadie se le ocurre ponerle a todos los niños de 5 años el mismo calzado  sencillamente por tener la misma edad.

Esto que semeja tan obvio, lo pasamos por alto en el mundo educativo, especialmente en las edades más tempranas, donde agrupamos por criterio de edad, dando por su puesto, que a misma edad, mismo desarrollo y por tanto mismas necesidades, cuando a todas luces es una barbaridad como calzar a todos los niños un 25 por estandarización. Si yo mismo me doy cuenta que mis mellizos tienen necesidades educativas diferentes habiendo nacido el mismo día y recibido la misma influencia (Mis mellizos y las I.M.) ¿cómo no va a percatarse  el maestro/a de la desemejanza entre los nacidos en enero y los de diciembre en una clase de infantil? Pero esta es la perversión del sistema.

¿A qué se debe que se mantenga un criterio de agrupación y por tanto de trabajo en grupo tan absurdo?  Sin duda a la asimilación de un discurso que confunde igualdad con equidad.  Y esta sería la segunda idea importante que llamó mi atención.
Retomando el símil de los zapatos, igualdad sería el derecho de todos los niños de 3 años a llevar zapatos. Pero no a calzar todos el número 25, porque probablemente sólo a algunos de ellos les ajustaría esta medida. Algunos necesitarían una talla mayor y otros una menor. La equidad correspondería a conseguir que, en base al derecho a llevar zapatos, cada cual tuviera un par de su talla.

No se trata por tanto de ser iguales. Precisamente lo que distingue a la especie humana es la diferencia, la maravilla de que no haya dos rostros iguales, dos personalidades iguales, dos procesos iguales. La bendición de ser cada uno de nosotros único e irrepetible. Y el reto desafiante de descubrir la propia vocación y poder llegar a ser yo mismo.

Mis dos hijos acaban de iniciar su escolarización en infantil y están juntos en la misma clase. ¿Qué espero de este curso? Que Diego alcance el máximo de su rendimiento desde las posibilidades que le dan sus capacidades poniendo el mejor de sus esfuerzos que le permiten sus 3 años de edad. Y que Rodrigo alcance lo mismo. Y por tanto que los resultados sean totalmente diferentes, porque tienen diferentes capacidades, muy distintas. Pero que cada uno dé lo mejor de sí mismo y alcance su mejor talla de desarrollo posible. Si al final de curso lo que tengo son dos niños exactamente iguales, me preocuparía mucho. Habría sido un fracaso educativo.


No tengamos por tanto miedo a la diferencia. Temamos que cada niño, cada joven o cada adulto no pueda aportar su singularidad a esta historia de la humanidad. Temamos a perder el talento personal y a una estandarización que iguala a todos por debajo, tomando los mínimos como criterio, cuando la grandeza humana está en que todos podemos ser igual de grandes, igual de desarrollados en nuestro ser, es decir, todos en el máximo posible de cada uno.

26/8/2014

TRES PROPUESTAS PARA FORMAR PROFESORES INNOVADORES

Que el mundo de la educación está experimentando un cambio es algo innegable. Depende de adonde dirijas la mirada puede que no se aprecie demasiado esa evolución o que te encuentres con profesionales totalmente inmersos en la transformación de sus centros hacia la actualización del modelo educativo que va a precisar la nueva Generación Z con sus particulares características.

Sin embargo, los denodados esfuerzos, tanto de docentes jóvenes como veteranos, por innovar, así como los riesgos afrontados por muchos directivos al aventurarse en terrenos inexplorados, estimo que deben ser ayudados por una estructura del sistema educativo que facilite la implementación de nuevos métodos, pedagogías  y recursos.

Sin duda se precisa una reforma educativa bien pensada que tenga en cuenta las tendencias innovadoras que se van apuntando. Pero mientras llega hay tres aspectos de la formación del profesorado que estimo se podrían ir mejorando sin demasiado esfuerzo y que apuntalarían la mejora iniciada.

El primero de ellos es mejorar el acceso al grado de magisterio. Que los requisitos sean un poco más exigentes. A nadie le sorprende que la nota de corte para estudiar medicina sea altísima, supongo que porque asumimos que quienes van a tener un día nuestra salud  o incluso vida en sus manos, deben adquirir una formación exigente. Sin embargo a mi sí me preocupa en manos de quién dejo la educación de mis hijos. Predomina la creencia de que educar es una tarea fácil y que cuanto más pequeño es el alumno menos dotes deben exigirse al maestro. Sin embargo, todas las investigaciones sobre el crecimiento psicológico, la maduración y las etapas evolutivas del cerebro apuntan en dirección opuesta. Estamos dejando en manos de los educadores algo tan importante como la salud o la vida, no me parece que pedir que la carrera de magisterio no sea un limbo donde terminan muchos de los bachilleres que no alcanzan la nota para otra carrera, sea algo extravagante.

En la misma línea de la aportación anterior cada vez veo más ventajas en la idea de una carrera universitaria para profesores de secundaria. Hasta ahora los profesores en la ESO son licenciados o graduados en un área concreta que después realizan el complemento pedagógico correspondiente antes al CAP y ahora al master del profesorado. Quienes hemos realizado esa formación sabemos que es totalmente insuficiente y en general desactualizada. ¿Por qué no crear un grado en el que la mitad de asignaturas correspondan a la parte pedagógica y didáctica y la otra mitad a la especialidad que corresponda. ¿Realmente para dar clase de química es necesario tener todo el conocimiento de química de un licenciado? Y la otra cara de la pregunta ¿realmente sólo necesita un master (que incluso se puede hacer a distancia) para poder dar clase? Esta idea sé que precisa de un mayor debate (para eso están los comentarios del blog) pero tampoco me parece que sea difícil de poner en marcha.

Una tercera idea es la que ya el Ministerio a dejado entrever en algún momento de un modelo tipo MIR de prácticas acompañadas. Aunque esta propuesta sí tiene más inconvenientes (sobre todo económicos) en su puesta en funcionamiento, estimo que debe ser una dirección hacia la que apuntar y perder el miedo a hacer intentos (o prototipar, siguiendo el modelo del Design Thinking) hasta que encontremos una fórmula válida. Pero creo que aprender la docencia de manos de un buen mentor en los primeros años es algo deseable y que de esa manera cada aula tenga al menos dos maestros (o incluso tres) haría caminar hacia el “Team-Teaching” mejorando la creatividad y sobre todo los procesos de evaluación.


En definitiva, la idea es valorar de forma real la función de quienes se dedican a la enseñanza, favoreciendo su selección, formación e incorporación a la realidad educativa. Mientras no esté más prestigiada esta profesión poco avanzaremos en la buena dirección, pero  ese prestigio no lo otorgará nadie desde arriba sino que es algo que creo que ya muchos se están ganando con sus buenas prácticas que se hacen cada vez más visibles compartiéndose a través de la Red

23/8/2014

COMMUNITY MANAGER EN LOS COLEGIOS

Se habla mucho de educación 2.0 o incluso 3.0 y es verdad que quienes estamos más activos en las redes descubrimos cada día maravillosas iniciativas que realmente están colocando el mundo educativo en una nueva dimensión, que si prospera, podría dar lugar a una escuela actualizada al presente y comprometida con el futuro.

Sin embargo, no podemos ignorar que hay un tremendo desfase entre unos pocos centros y educadores (cada día más, afortunadamente) que están realmente haciendo una aportación significativa a la innovación educativa y los muchos que se han quedado anclados no sólo en el 1.0 sino posiblemente en el 0.1

Estar en la Red no consiste únicamente en tener una web o un blog, sino en aportar algo que enriquezca construyendo conocimiento. A mi juicio, el modelo de escuela hacia el que caminamos, supone que la escuela no es únicamente un espacio físico donde los alumnos van a aprender sino que lo que hacen esos estudiantes en la escuela repercute de alguna manera en su entorno (barrio, ciudad, comunidad educativa). Ello implica que las puertas del colegio deben estar abiertas. Para entrar y para salir.

Abiertas para que entre todo el que esté interesado en saber lo que están haciendo sus hijos y cómo lo están haciendo. Abiertas a todo el que crea que tiene algo que aportar que enriquezca la educación de esos chicos y chicas. Abiertas a sugerencias de quienes están teniendo éxito en cualquier ámbito que pueda interesar al funcionamiento del centro. Abiertas al barrio para que manifieste las necesidades del contexto social más próximo.

Abiertas, a su vez, para que salga el conocimiento y las iniciativas de los alumnos impactando en las necesidades del entorno social, a través por ejemplo de un voluntariado bien organizado. Abiertas para poder compartir los productos finales del aprendizaje y de esta manera enriquecer el proceso evaluativo haciéndolo  más real. Abiertas para que salga a borbotones la alegría propia de la niñez y la juventud que disfruta de crecer y aprender sanamente.

Y las puertas no son sólo las cancelas apoyadas en sus bisagras que abre el conserje cada mañana, es también el acceso a toda esa realidad que puede ofrecerse a través de la Red. Y en este sentido observo tristemente que el mundo educativo tiene esas puertas clausuradas.
Que un colegio tenga una cuenta en twitter en la que no tuitea a diario, es una puerta cerrada. Una página de Facebook donde sólo se cuelgan fotos de las actuaciones de Navidad y fin de curso de los peques, tampoco es una puerta abierta. Un enlace al blog del profesor de literatura (que es el friki del cole) no descubre la realidad del colegio, sólo la de la clase de literatura.

Pero la madre del cordero es lo que uno se encuentra visitando las webs de los colegios. Durante este verano he visitado cientos de webs de centros concertados y privados de España (sí, cientos) y me quedo espantado de la falta de criterio generalizado que hay para hacer una web.

En muchísimas de ellas es imposible encontrar la dirección postal para saber dónde está dicho colegio o el teléfono de contacto. Se diría que no quieren que nadie les moleste. Y entonces ¿cómo vas a poder saber si te interesa matricular en ese colegio a tus hijos, cómo enviar un material educativo que les pueda servir o sencillamente un currículum si estás buscando trabajo como profesor?

En otras te encuentras un diseño que parece un collage realizado por los niños de infantil. Hay de todo, muchos colores, muchos tipos de letra, pero nada relevante. Todo amontonado en una página de inicio abarrotada y después navegas por las diferentes pestañas encontrando que en muchas no hay nada, literalmente nada.

Están por fin las que se ve que han sido encargadas al enemigo directamente, que les ha hecho muy baratitas las de todos los colegios de la misma titularidad sobre una maqueta cutre y les ha dicho: “ya vais rellenando vosotros los huequitos”.

Considero que la figura del Community Manager en los colegios es una idea no desestimable, o al menos una dirección hacia la que ir apuntando. No se trata de proyectar una marca personal, sino de asegurarse como dije, que las puertas virtuales del centro estén abiertas para entrar y salir. Y eso supone dedicación. Si queremos que los centros educativos sean realmente espacios en la sociedad y para la sociedad, es preciso actualizarse a la nueva cultura en red y trabajar en y desde ella. Resistirse al cambio es uno de los peligros de inadaptación que provoca la extinción de las especies.



10/8/2014

HOMESCHOOLING: LA CUESTIÓN PERSONAL

Para concluir estas reflexiones sobre el homescholing iniciadas en las entradas anteriores, voy a escribir en estas líneas acerca de mi postura personal a día de hoy. Quiero con esto decir, que no es una postura firme, sino mediada por muchas circunstancias, propias y del sistema, que me hacen sospechar que en otras circunstancias o según vaya avanzando mi experiencia vital, las posiciones pueden variar.

La primera afirmación rotunda es que me gustan los colegios. Me encantan los colegios, las escuelas, los institutos. Los públicos, los privados, los concertados, los religiosos y los laicos. Me parece un lugar maravilloso de encuentro de amigos, de descubrimiento del mundo, de experiencias vitales, de aprendizaje, de estimulación de los talentos. Cuenta mi madre que con 4 años me llevó a la guardería para ver cómo era (para verlo ella) y mientras hablaba ella con la maestra, me quedé interactuando con los demás niños y cuando hubo que irse le pedí que me dejara venir más días. Así que mi pre-escolarización se hizo sin traumas, sin presiones laborales y de modo voluntario. Después ya la EGB, BUP y COU con los jesuitas de Bilbao, 12 años maravillosos. ¡Me encantan los colegios!.

Pero eso no significa que me gusten todos los colegios. Mi dedicación a la formación de profesorado me permite conocer cómo están funcionando muchos colegios y estoy espantado de las diferencias que puede haber entre unos y otros. Estoy viendo (en la educación concertada) cómo se selecciona y contrata a los profesores y cómo se les despide utilizando únicamente criterios económicos, no pedagógicos. Veo instalaciones totalmente obsoletas y métodos pedagógicos decimonónicos. Y eso me preocupa.

También veo centros, públicos y concertados que están trabajando de modo ejemplar. Colegios donde me gustaría que estudiaran mis hijos, colegios donde me gustaría trabajar a mi, colegios con los que estaría dispuesto a colaborar gratuitamente.

En resumen: ¿qué opino de los colegios? Pues que depende del colegio. De los que han tenido la oportunidad mis hijos de matricularse para el año que viene no me gusta ninguno. Al final hemos tenido suerte y han podido entrar en el que menos nos disgustaba. Pero eso no produce ninguna tranquilidad.



Segunda afirmación: Escolarizo a mis hijos en este momento por pura necesidad económica. Tienen 3 años y hasta ahora he tenido la suerte de poder dedicarme a tiempo completo a ellos. Mi esposa es la que tiene un trabajo fijo (es profesora en un colegio) y yo sólo de modo eventual voy dando cursos (cada vez menos, porque el tema de los cursos de formación en Andalucía ya sabéis quien se lo lleva) . Pero hemos llegado un punto en que no sobrevivimos de ese sueldo. Necesito encontrar un trabajo y eso supone que los niños tienen que “ir al cole”.

Si no fuera por esta necesidad, seguiría con ellos al menos hasta que tuvieran que entrar en primaria. Creo que me gustaría hacerlo hasta que tuvieran 10 años. Pero resulta que parece que las puertas de entrada al sistema educativo son muy pocas. O entras con 3 años, o con 6 o no entras. La presión social es fortísima. La gente en la calle te mira con cara de susto si le dices lo que piensas sobre este tema. “¡Estás loco, si no entran con 3 años, ya no hay plazas para 4 ni 5! Te plantas ya en primaria y tienen preferencia los que vengan de infantil”. Hay una paranoia tremenda con el tema de las plazas.

Así que me veo obligado a renunciar a mi deseo de enfatizar la educación en casa durante al menos este periodo pre-obligatorio. Entiendo que esto no sería propiamente homeschooling, ya que hasta los 6 años no es obligatoria la escolarización y debería ser más común que niños hasta los 6 años estuvieran en sus casas. Sin embargo en España la escolarización antes de los 6 años alcanza el 98,7%, mientras por ejemplo en Finlandia es del 40% según datos de la OCDE del 2013.

Tercera afirmación: No estoy ni a favor ni en contra del homeschooling como modelo educativo. Lo mismo que digo de los colegios, lo digo de la educación en casa. Que me gusta o disgusta dependiendo de la “casa” es decir, de los padres.  Los casos que conozco un poco  más de cerca, me parecen ejemplares. Padres preparados, gente nada radical en sus ideas sino personas que razonan y debaten serenamente aceptando muchos puntos de vista. Y los resultados que veo en sus hijos son mejores que los de muchos colegios.

Pero veo también (esto a más distancia) lo que está ocurriendo en USA con el homeschooling desde el fanatismo religioso y me asusta. Me preocupa que también aquí se de la educación en casa como reacción a lo religioso o a lo secular. Padres que para que sus hijos no reciban ninguna influencia religiosa o para que la reciban muy religiosa se embarquen en una tarea educativa que les supere. Pero aunque me preocupe, no lo hace más que los colegios que extreman también el punto religioso o el laico.

Como dije en el post anterior, llegado el momento, si esto se convierte en un problema, tiene fácil solución desde una regulación adecuada que se haga desde una instancia educativa apropiada.

Cuarta afirmación:  Lo que me gustaría es un modelo mixto. Que nada tuviera que ser blanco o negro. Que pudiera plantearme educar a mis hijos en casa mientras sea posible y que cuando no lo sea el sistema educativo acogiera sin traumas para nadie la continuidad de la formación. O al menos que las horas de clase no fueran tantas al día. Hay niños muy pequeños que pasan hasta 10 y 12 horas diarias en guarderías y colegios. Eso no es natural. Pero nadie pone el grito en el cielo porque no se puede cuestionar que alguien trabaje. Bastante suerte con no estar parado.  Pero es que tampoco creo que las jornadas laborales tengan que ser tan largas.


Ojalá caminemos hacia un modelo social que permita trabajar menos horas, ganar lo suficiente y poder dedicar  más tiempo a la educación de los hijos de modo que tampoco hagan falta tantas horas de clase. Sí, ya sé que suena muy utópico. Pero la sociedad somos nosotros, así que decidimos la dirección en la que caminar. Y si los “locos” que están optando por el homeschooling están consiguiendo con su locura llamar la atención sobre lo enfermo de un sistema que hemos aceptado con resignación, pues bendita locura y bienvenida su reivindicación.